Por mucho más que 28 razones…

Director/Guionista/Videógrafo/Editor

 

Desde mucho antes de que se conocieran, el número 28 confabulaba con nocturnidad y alevosía en su propósito de alinear, contra viento y marea, a Sandra y Fernando. El 28 iba dejando migas de pan que señalaban un camino que, si bien ellos aún no habían descubierto, ya llevaban tiempo recorriendo con mirada distraída y andares pizpiretos.

 

Claro que El 28 contaba con unos aliados titánicos para llevar a cabo esta empresa. Las constelaciones del zodiaco cumplieron con su parte del trato; no era necesario que Fernando creyese en ellas porque… ellas creían en él. Las “divas locas” encabezadas por Beyonce y sus Destiny’s Child llegaron a un acuerdo de mínimos con los chicos de Liverpool, capitaneados por Paul y John, para que el tema que les uniera fuera… una canción de amor que erizaba los vellos de algún “Hijo de la Anarquía”. La diosa Artemisa urdió un plan genial para atraer a ambos mediante una de sus criaturas celestiales. Sandra y Fernando bautizaron a este ser con el nombre de “Milca”, sin reparar en la trampa que se cernía sobre ellos. Creyeron, ingenuos, que elegían quedarse con esa preciosa perrita cuando, en realidad, acababan de sucumbir a uno de sus poderosos hechizos… Tanto los dioses antiguos como los modernos cumplieron fielmente con su papel en este gigantesco TETRIS que habría de encajar las piezas de Sandra con las de Fernando, y viceversa.

Desde mi pequeño planeta, tamaño Principito, he podido observar con mi telescopio de lentes objetivas cómo eran Sandra y Fernando por separado y cuán grande era la química que les envolvía al estar juntos. A la luz del astro que nos alumbra, pocas veces he podido ver a personas que se fueran a complementar (y completar) tan bien como ellos. La combinación de ambos resulta una apuesta segura porque está apoyada en… Mucho más que 28 razones…