QUÉ ES

EN TOKIO NO HAY DOMINGOS: La ciudad que echa de menos las historias con futuro…

Arena en los ojos, piedra en el zapato…”Así comienza un poema que escribí hace 10 años titulado… “En Tokio no hay domingos”.

Por aquel entonces, yo detestaba los domingos. En realidad, creo que los miraba de reojo ya desde la infancia: a mis ojos, toda la diversión de ese día quedaba hipotecada por la sensación de que, a la mañana siguiente, había que madrugar, ir al colegio o al trabajo, regresar a la rutina… Los domingos eran un diviértete pero no mucho que mañana toca lo que toca.

Pero el tiempo fue pasando y me propuse que todo aquello que me suscitaban los domingos “…el viento cruzado, el rechinar de huesos, el agua estancada, la rodilla en tierra, la soledad impuesta, los puñales de hielo, las medias tintas, la risa de hiena, la eterna vendetta…”dejara de tener influencia en mí y se pudiera convertir en todo lo contrario. Vamos, el radicalismo del converso.

Así que, EN TOKIO NO HAY DOMINGOS es una auténtica declaración de intenciones, un estado anímico positivo y radiante, en el que no se plantean problemas sino que se aportan soluciones; un espacio de tiempo que se vive y siente de manera plena, y en el que somos capaces de jugar y sorprendernos con la ilusión de un niño.

Permitidme que cuente vuestra historia desde este nuevo prisma y disfrutad del proceso. Adentraos en el mundo de EN TOKIO NO HAY DOMINGOS y vivid la experiencia. Cero dramas, no más “Ángeles negros perdidos sin paraíso”, en La ciudad que echa de menos las historias con futuro…VUESTRAS HISTORIAS.

¿Sabéis qué? Ya no le tengo manía a los domingos. Aunque, para ser honestos, tampoco es que sea para echar fuegos artificiales… Pero hay una cosa que tengo muy clara:

EN TOKIO NO HAY DOMINGOS.